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La ciguatera: una amenaza emergente en las Islas Canarias

La profesora Ana Gago-Martínez, investigadora de la Universidad de Vigo y exdirectora del Laboratorio de Referencia de la Unión Europea en Biotoxinas Marinas, presentó en una reciente ponencia los avances científicos y los desafíos en el control del riesgo de ciguatera en las Islas Canarias, una intoxicación alimentaria que, aunque poco conocida en Europa, se ha convertido en un problema sanitario emergente.
La ciguatera es causada por las ciguatoxinas, compuestos naturales producidos por la microalga Gambierdiscus, que prolifera en fondos marinos cálidos y coralinos. Estas toxinas se acumulan en la cadena alimentaria marina, afectando a peces grandes como el medregal o el mero, y pueden provocar en el ser humano síntomas gastrointestinales y neurológicos, entre ellos la característica inversión térmica —la sensación de frío al tocar objetos calientes y viceversa—.
El primer caso documentado en Canarias se registró en 2004, cuando una familia resultó intoxicada tras consumir un medregal contaminado. Desde entonces, los episodios se han vuelto más frecuentes, impulsados por factores como el cambio climático, la globalización del comercio pesquero y la falta de regulación específica en Europa.
Gago subrayó la ambigüedad legislativa que rodea a las ciguatoxinas en la normativa europea. Aunque la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce el riesgo, aún no existen límites legales establecidos. Esta situación llevó a la creación del proyecto Eurocigua, cofinanciado por la EFSA y coordinado por instituciones españolas y portuguesas, con el objetivo de caracterizar el riesgo de ciguatera en Canarias y Madeira.
El proyecto, iniciado en 2016, ha permitido desarrollar métodos analíticos avanzados para detectar y confirmar la presencia de ciguatoxinas mediante espectrometría de masas, así como optimizar ensayos celulares que evalúan la toxicidad de las muestras. Gracias a esta colaboración, se confirmó la presencia de toxinas del tipo Caribe en peces canarios, aunque en concentraciones mucho menores que las observadas en el Pacífico.
Canarias se ha convertido en pionera en Europa al establecer un protocolo oficial de vigilancia para el control de la ciguatera, basado en los resultados del proyecto Eurocigua. Este protocolo incluye la monitorización de especies locales e importadas, ya que se han detectado casos asociados a pescados procedentes de la India y otras regiones tropicales.
Gago insistió en la importancia de educar a la población sin generar alarma: “Hay que informar, no asustar. El pescado debe seguir consumiéndose, pero con control y responsabilidad”. También destacó la necesidad de notificar los casos de intoxicación y conservar las muestras de pescado implicadas, para facilitar la investigación y mejorar la respuesta sanitaria.
En su intervención, la científica gallega recordó la influencia del profesor Yasumoto, pionero en el estudio de las biotoxinas marinas, y agradeció la colaboración de expertos internacionales como el doctor Dickey de la FDA.
La ponencia concluyó con un mensaje optimista: aunque la ciguatera representa un riesgo emergente, los avances científicos y la cooperación entre instituciones europeas están sentando las bases para un control analítico fiable y una pesca sostenible. “El reto —afirmó Gago— es mantener la vigilancia y la investigación sin frenar el desarrollo económico ni el consumo responsable del pescado”.









